Blog Taller de Literatura ACE

4 Junio 2009

DESDUDEZ TÓXICA de Rosalía Rodriguez Pombo

Archivado en: Poesía — Etiquetas: — ACE @ 16:29

Busqué en la niebla y no te vi.
Oí en la noche y no escuché más que gemidos…
Escribí sobre blanco y no manché la hoja
Grité tu nombre y no apareciste
 
- ¿dónde estás?
- donde estaba antes- respondió el viento.-donde siempre estará, aunque no siempre sepas verla…
 
Me desnudé contra el miedo, y desde lo alto, sentí vértigo, aspiré estrellas y solté humo. Me enfrenté a miradas, que solo vieron la desnudez tóxica sangrando por mi boca:
Qué es el arte y diréis LIBERTAD
Qué es amor, diréis libertad
Qué es aspirar y diréis libertad
Que es tocarla libertad,
Qué es soñar, libertad,
Qué es un cigarro después de otro, libertad,
Qué es deseo, libertad.
Qué es fugaz, libertad.
Qué es esto.
Qué soy
Qué digo LIBERTAD

BUSCAR. Buscamos buscar. El azar no existe, es una de las formas que tenemos de encontrarnos o de separarnos, yo tenía que encontrarte como fuera……………………………………………

 Tú, querida. Antigua amiga, vieja hechicera.
Tú, eres Ella. Amarga y transeúnte.
Por tu culpa, miento.
Por tu culpa aghhhhh
Por tu culpa expiro, aspiro, expiro, aspiro.
Por tu culpa, como
Por tu culpa dormida
Por tu culpa Baudelaire.
Por tu culpa mueren
Por tu culpa muero
Por tu culpa nazco
Por tu culpa nerviosa
Por tu culpa, Memorias de un Loco, lloro,
Por tu culpa, puta.
Por tu culpa rasgacielos
Por tu culpa me araño
Por tu culpa sangro
Por tu culpa arranco cuerdas.
Por tu culpa rota
Por tu culpa aúllo.
Por tu culpa observo
Por tu culpa jeringuillas
Por tu culpa camas sin casa
Por tu culpa pies descalzos.
Por tu culpa lluvia,
Por tu culpa rayo.
Por tu culpa eructo.
Por tu culpa corro
Por tu culpa siempre corro siempre
Por tu culpa lloro
Por tu culpa muerdo
Por tu culpa rabia
Por tu culpa atraposueños
Por tu culpa mal
Por tu culpa huyo
Por tu culpa Norte
Por tu culpa orvallo
Por tu culpa viento
Por tu culpa viento adentro
Adentro. Cosido. Y Fuera,
 A fuera silencio.

Por tu culpa me acuerdo del recuerdo:
Con ocho años en el coche de mamá,
Bajé la ventanilla del todo, y saque afuera la cabeza.
Respiré la noche, y me penetró el viento.

Violada por el aire. Golpeándome el absurdo.
Y yo presente. Allí presente. Levitando erguida contra el suelo.
Y yo viéndolo todo. Soy todo recuerdo. Re-cuerdo-todo.
Y todo por tu culpa.

Por tu culpa me columpio aleteando con los pies.
Por tu culpa la foto del columpio frente de la playa.
Por tu culpa tóxica.
Por tu culpa vientre solo.
Por tu culpa náusea.
Por tu culpa mis manos se posaron frente a los pies del niño
Que te parió en lágrima.
Yo te recogí, ¿recuerdas? Te clavaste en la palma de mi mano,
Tu aguja pinchó la epidermis, atravesaste las glándulas perforándome el lamento. Cortaste más adentro, te incrustaste al fondo. Y te siento allí, latiendo, y huyo, con miedo…pero ya estás dentro. Ya-estás-dentro.
Huyo arriba, huyo, al lugar bello y decadente. Donde los niños tiritan  en formol. En la plaza juega el  hambre.
Y nosotros dentro.
Lo vemos todo en pantalla panorámica.
Madres heroinómanas aúllan tu ausencia. Quieren que vuelvas.
Vuelve, zorra.
Ven a visitarnos,
Pero tú no tienes nombre. Como yo, y el y ella. A ti solo te pronuncian para aliviarte tu dolor. Solo te suspiro, para que vuelvas. Aunque ya no puedes. Ya no estás, no estuviste, ausente.
Yo te grito, para arrancarme la pasión ingrata, yo te grito para que puedas oírme. Por tu culpa, por tu gran culpa, camino en soledad. Por tu culpa, lamo la herida rota del cristal. Por tu culpa me encierro tras la puerta a cantar, por tu culpa te gritamos, LIBERTAD.
Qué es el arte y diréis LIBERTAD
Qué es amor, diréis libertad
Qué es aspirar y diréis libertad
Que es tocarla libertad,
Qué es soñar, libertad,
Qué es un cigarro después de otro, libertad,
Qué es deseo, libertad.
Qué es fugaz, libertad.
Qué es esto.
Qué soy
Qué digo LIBERTAD
BUSCAR. Buscamos buscar. El azar no existe, es una de las formas que tenemos de encontrarnos o de separarnos, yo tenía que encontrarte como fuera……………………………………………

El otro día alguien dijo que se debería de leer la poesía tal cual la escribes. Es decir, leerla en el mismo estado en el que la creas. Leer extasiada, leer lejos, leer oscura, leer sangrando, leer nerviosa, leer  de pie, leer en ¿libertad?

Y dije no es posible.

Pero tampoco es posible un sueño y soñamos.
Tampoco es posible la perfección y amamos.
Tampoco existe, y la nombramos.

 

Tú, querida. Antigua amiga, vieja hechicera.
Tú, eres Ella. Amarga y transeúnte.
Por tu culpa, miento.
Por tu culpa aghhhhh
Por tu culpa expiro, aspiro, expiro, aspiro.
Por tu culpa, como
Por tu culpa dormida
Por tu culpa Baudelaire.
Por tu culpa mueren
Por tu culpa muero
Por tu culpa nazco
Por tu culpa nerviosa
Por tu culpa, memorias de un loco, lloro,
Por tu culpa, puta.
Por tu culpa rasgacielos
Por tu culpa me araño
Por tu culpa sangro
Por tu culpa arranco cuerdas.
Por tu culpa rota
Por tu culpa aúllo.
Por tu culpa observo
Por tu culpa jeringuillas
Por tu culpa camas sin casa
Por tu culpa pies descalzos.
Por tu culpa lluvia,
Por tu culpa rayo.
Por tu culpa eructo.
Por tu culpa corro
Por tu culpa siempre corro siempre
Por tu culpa lloro
Por tu culpa muerdo
Por tu culpa rabia
Por tu culpa atraposueños
Por tu culpa mal
Por tu culpa huyo
Por tu culpa Norte
Por tu culpa orvallo
Por tu culpa viento
Por tu culpa viento adentro
Adentro. Cosido. Y Fuera,
Afuera, Silencio.

30 Marzo 2009

POR EJEMPLO, de Walter Mondragón

Archivado en: Poesía — Etiquetas: — ACE @ 17:00

Ella se levanta con el sol de la aurora
a alimentar el fuego en la cocina
a espantar con su escoba el polvo de la casa
a ver la calle mientras riega sus matas.
Las astromelias de la entrada
echan sus flores como besos todo el año,
trapea los pisos, brilla los muebles,
oye la radio y polemiza sobre las noticias
y todavía tiene tiempo para el baño diario
con agua de mar y limón zwinglia
que le sirve para sus venas várices,
y para peinarse ante el cristal de roca
del preciado tocador de madera
“de ahora mil años” herencia de su madre
que le costó cincuenta pesos a su padre
(junto a la cama que estrenaron la noche de la boda
en su estancia del campo)
Sale a la tienda, saluda a las vecinas,
vuelve, alza el teléfono, sabe de la familia
o recibe visitas mientras hace el café
y lucha con las hormigas el azúcar,
pone las ollas al fogón,
prepara la comida,
lava ropa, aplancha, repone algún botón, hace labores,
y hace
y hace
y hace
y es una maquinita todo el día
hasta cuando la noche la sorprende
sin terminar de hacer lo que tenía…
y entre protestas y rezos se acuesta
y lueñe duerme,
hasta las dos o tres cuando las ganas
de orinar la despiertan…
lo cual es una excusa para ella
seguir despierta orando
(las cuentas de su camándula lucen tibias)
y esperar entre el triste miedo y la alegre esperanza
el nuevo día.

23 Marzo 2009

PALABRAS DE ORÁCULO, de Víctor Valero

Archivado en: Relato — Etiquetas: — ACE @ 17:24

A mí nadie me va a parar. No hay tiempo que perder, mis proyectos representan siempre algo grande y su consecución apremia. Sé luchar contra las adversidades, y muy tenazmente. Ahora mismo me toca enfrentarme a una de ellas concretada en una tenue voz como procedente del lugar donde se halla el infierno. Es una voz masculina, difusa, apenas inteligible pero suficientemente sonora como para perturbarme ligeramente. No, no me resulta demasiado turbadora, porque mi resistencia es más potente que este estímulo indeseable. Yo puedo con ella. No doblegaré ante una simple voz que me viene desde abajo. Al fin y al cabo, sólo se trata de la radio de mi vecina, que parece ser que no me tiene en consideración, pues ya son dos las ocasiones en que he tenido que llamarle la atención y, si bien ha sido instantáneamente obediente en tales casos, al poco vuelve a reincidir en la misma falta.

Pero yo lucho, tengo que continuar con mi tarea de escritor, estoy obligado a dar forma a lo que está por venir, anticiparme al futuro leyendo esas señales que me llegan como desde arriba. Esta vez, provienen del cielo, pero no son voces, no soy ningún esquizofrénico, ni ningún esquizoafectivo, ni me atenaza trastorno delirante alguno; no sufro, en definitiva, de alucinaciones auditivas… ¡Ni visuales, por dios! ¡Ya basta! yo no padezco ningún trastorno, ni psicótico ni de ninguna otra clase. No sé por qué diablos tengo que insistir tanto en este punto. Yo, simplemente, soy Escritor, y como tal mi deber es ejercer de visionario, y puedo hacerlo, por supuesto que puedo hacerlo, porque para tales desafíos estoy yo perfectamente dotado. Es, como lo llamarían algunos, mi destino. Mi tarea trascendental, matizaría yo.

Soy capaz de intuir en lontananza una forma imprecisa, una vaguedad de contornos ocultos que deberán ser remarcados -que no trazados- por mi pluma, traducidos a lenguaje para que puedan ser conocidos por todo aquel que tenga la fortuna de recalar en mis libros. Oculto. ¡Qué vocablo tan sugerente!, como esotérico, como obscuro, y yo ahí, enfrentado a lo insondable, ante la inmensa y ardua tarea de iluminar con mí don toda esa obscuridad, tan capacitado como estoy para detectar indicios escurridizos, qué digo, casi intangibles, y arrojar como si nada, con esa elegancia tan connatural a mi persona, estas interpretaciones unívocas, límpidas, definitivas, incontestables que solamente alguien de mi altura está llamado a ofrecer… y son pocos los que conozco, diría que ninguno más a parte de mí, honestamente hablando.

Yo soy Escritor, y como tal veo cosas que los demás no ven. No me refiero a cosas físicas como entidades y objetos que no existen en el mundo real, yo no soy ningún esquizofrénico, ningún trastornado, ningún enfermo mental. Hablo de realidades inmateriales. Cuestiones extremadamente sutiles son las que yo me propongo desentrañar, y lo consigo, de eso no cabe la menor duda. Proyecto la sensibilidad de mi mirada allí de donde proceden las señales y comienzo a trazar… No, a remarcar, porque yo no pongo nada de mi parte en la generación de esa realidad, ésta es la que es, y mi tarea se reduce a hacerla visible, a delinearla con la máxima fidelidad, a captarla con mi pluma tal como ella es en sí misma.
Es frágil, huidiza y notablemente tímida, yo siempre me aproximo a ella con gran mimo, no resulta fácil hacerla una primera caricia; cuando siente la ternura de mi tacto reconoce a este respetuoso escritor que soy y entonces sabe que no va a ser engañada, al contrario que hacen otros. Por eso ella no se deja acariciar tan fácilmente: porque la falsifican. Sí, ella conoce -y padece no saben cómo- la inclinación de la gente por falsearla, por serle infiel, por decir cosas de ella que no son ciertas, y lo lamenta en lo más profundo de su Ser. Su Ser, su En Sí Mismo, qué cosa tan pura, y cómo me mira cuando lo hace de frente… Me tiene completamente seducido, y por eso no puedo dejar de serle fiel, hablar de ella tal como a ella le gusta, no porque me deshaga en halagarla, muy al contrario: decir con obsesiva exactitud lo que ella es, describirla, eso es sencillamente lo que hago. Ella no escatima en dedicarme toda suerte de gestos y señales, de darme las indicaciones más precisas para que me aproxime cada vez más a su retrato perfecto. En infinitas formas le gusta a ella encarnarse, pero no materialmente, cuidado, sino hacerlo en un sentido espiritual, concretarse en conceptos y teorías que algún día serán conocidos por todos… pero solamente un privilegiado como yo podrá anticipadamente deleitarse con ese espíritu concretado que ha salido a pasearse, para mi regocijo, entre los circuitos neuronales con que lo pienso.

Es por eso que puedo asegurar que nadie se equivoca al llamarme oráculo, con lo que quieren decir que soy un gran escritor. Yo nunca sé, al principio, a qué clase de ser informe me estoy enfrentando, lo sé sólo después de un tiempo, cuando ya deja de manifestarse como esa entidad sombría y sin contornos que era para perfilarse, con la impagable destreza de mi pluma, en una de esas infinitas formas concretas que toma esta realidad que yo tanto amo. Pasión por conocerla y retratarla, eso es lo que me moviliza. Con verdadera entrega me doy a la escritura de su ser, esculpiendo a cada línea, con cada fragmento de texto, escrupulosamente todos y cada uno de sus rasgos. Ella se dejará ver algún día para el que la quiera mirar, y para el que no lo quiera, también. Esa realidad concreta se impondrá para todos cuando llegue su momento. Sin embargo, al ser mi tarea adelantarme a los acontecimientos, yo podré conocerla antes que nadie, y aquel que por feliz coincidencia abra a tiempo el libro donde haya yo atrapado con palabras mis visiones podrá asimismo asombrarse de lo que está por venir y salir beneficiado en igual medida que yo, por el simple hecho de tener conocimiento por anticipado del mismísimo futuro.

Porque si lo que viene es un horror, si amenaza con ser insoportable lo que viene, jugaremos con ventaja al poder programar nuestra huída antes que ninguno.

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