Crítica | Antonio Ferres reúne todos sus cuentos en “El color amaranto”

© ÁLVARO ARCOS

Antonio Ferres (Madrid 1924) ha visto, gracias a Gadir Editorial reunidos todos sus cuentos, lo cual es una excelente noticia. En 1954 el Premio Sésamo seleccionó como mejor relato su “Cine de barrio”, que habla de una época claustrofóbica, y “La piqueta”, su primera novela, vio la luz en 1959. Gadir ha venido publicando desde el año 2004 casi toda su obra: “Tierra de olivos”, “Los vencidos”, “Caminando por Las l Hurdes” en colaboración con Armando López Salinas,El caballo y el hombre y otros relatos”, “El otro universo”.

Con Salinas y otros compañeros fue despedido de un organismo del Ministerio de Obras Públicas en 1958 por apoyar una huelga de trabajadores. Ello le permitió dedicarse a la labor literaria y la lucha contra un Régimen ya podrido, llegando a colaborar en radio España Independiente, o desplazarse a París para conversar con Santiago Carrillo acerca de la situación en el interior. También fue expulsado del PCE por criticas a sus dirigentes.

No olvidemos los libros de poema y su asistencia a numerosas tertulias literarias, sobre todo las capitaneadas en Madrid por José Luis Cano. “La desolada llanura”, “París y otras ciudades encontradas”, “La urraca y los días iluminados” y “El libro de los cambios y las hojas”, son los poemarios publicados muchos de cuyos versos se oyeron en esas tertulias a la que asistieron siempre interesantes creadores.

Vayamos al contenido de sus cuentos completos. El primero de ellos es un relato apacible donde, de la Tierra Antigua, parece llegar un niño que se va a integrar en el mundo de lo cotidiano y vivir algo distinto junto a su familia de adopción: la existencia y sus pormenores nos permiten conocer a esa familia con todos sus condicionantes. La relación con el profesor Grúas, los compañeros, los paisajes del entorno, siempre tan atractivos, son cuestiones descritas con mano maestra.: “Era tan amaranto el color…”. En “El largo bulevar” aparecen elementos extraños, algo que puede distorsionar nuestra visión pero que con la música de Beethoven, nos permite abandonar los recuerdos y vivir el presente. De “Las grandes gaviotas”, relato lleno de poesía pasamos a “El parnaso del otro universo” con dos escritoras en ciernes y un maestro que al unirse parecen confirmar la vitalidad de la literatura. “Anastasia Key” es una corta biografía sobre el individualismo, ciertos ambientes apartados y alguna angustia y en “El vitral” es lo lejano, la religión adulterada, la lejanía, lo que persiste. “El escritor” había de fantasías y cielos oscuros, con incendios y persona hambrientas y en “Viento del oeste” un ingeniero contempla la lluvia y el amor ajeno hasta que alguien entra en su despacho y todo cobra nuevas fuerzas, que podría equipararse a “El amor de otro universos”. “La arenga” muestra a un hombre que ha de gritar para que le oigan su discurso cuando esclavos y sieervos, gentes armadas y con antorchas invaden su espacio. “La mina de hulla” quiere adentrarse en el porvenir y en “El hombre que se sentaba en el banco de madera” viven los recuerdos en medio de un presente tranquilo. “La referencia” se refiere a la democracia, tan inencontrada tantas veces. “Los jóvenes libertos” y “La ruta 150” muestra otras épocas, otros espacios. “El sueño del ingeniero” bucea en la existencia, en ese hijo que es su repetición y una época opresiva “El niño que se había perdido en bosque” contiene angustias y violencias hasta que una mujer libera al protagonista.

Está bien ver publicada una obra tan interesante como esta que puede enseñar a tantos a leer, a escribir, a meditar. “El poeta o los pechos son el espejo del alma” nos lleva al deseo de ser poetas ante esa imagen de unos pechos que parecen llegados del cielo.”. “La costa interminable” se nos antoja un buen guión para cine: es la vida haciéndose hermosa. “El preso”, parece algo bien conocido por el autor. “Sala de urgencias” nos lleva a los hospitales, las dietas, la falta de libertad, pero “El muchacho y los muertos” con ese afán de segar vidas humanas reconduce estos siglos crueles. “El caballo y el hombre es un cuento magistral, como “Mendigos”. “La cueva y las mariposas” nos permite imaginar que Dios vive en el Parque del Oeste, vivir la República transformando la bandera rojigualda.

Las calles de Madrid, Lista y Núñez de Balboa, viven en “El horizonte de sucesos”, la guerra civil, el exilio del que Ferres formó parte. “La luna del comienzo del mundo” y “El eclipse” relata las huidas producidas por el miedo. “El viejo, la niña y los almacenes de Madrid-París” cuenta temas como un abuso, la llegada a la Plaza del Dos de Mayo o la idea curiosa de un supresión. “El extraño mundo” y “E.T.A” darían lugar a dos largos relatos. Y en “Los rostros de la humanidad” aparece el trabajo infantil y los raros adultos.

“El baile de los perros atados” es un manuscrito encontrado.”El alférez”, tal vez un recuerdo concreto pero “Historia de la cabeza encantada” ya es algo más amplio, con la guerra al fondo y más temas. “Espaciario” habla de presos franquistas y de una nave espacial donde se desea estudiar el comportamiento de una pareja humana. “La mujer con la cicatriz en la cara” indaga en la política nefasta, en la feliz juventud. “El león” se dirige a la vejez. “El círculo celestial”, con versos de Félix Grande (“dan ganas de llorar”) es una denuncia contra la dictadura de “Aquel Franco que hubo”, como dijo un chileno.

”Cañas dulces” y “Las irisaciones” traen a colación la España gris con una mujer que enseña al niño a pedir limosna y otros menesteres. “La hiena que amaba una vez al año” y los dos siguientes cuentos son la unión de varios temas con final feliz. “El colibrí con su larga lengua” habla otra vez de la soledadk,, del extrañamiento. “En los ojos claros de John” una chica de Indiana ve como su amado tiene que irse a la guerra, es la época de Vietnam En “Esperando que nos maten” los republicanos huidos siguen sufriendo y en “El sexto piso” habitan el fascismo, la tragedia. Con “El camino” visualizados a las familias de los presos y esa orfandad en un mundo revuelto igual que “La ejecución” trae la angustia, la preocupación por el rebelde desaparecido, el universo clandestino. “Balanza de tiempo” y “La Torre de Babel” describen el Madrid sitiado, con sus muertes, su falsa alegría de “Las Palmeras”. Etcétera. “La esposa” roba aceitunas, el marido se come las gallinas. “Los años triunfales” recuerdo que no lo fueron para más de la mitad de los españoles.  En “El exilio del parque”, un adulto regresa del exilio y ver como “su” Parque del Oeste se ha transformado, como tantas cosas de una España difícil.


Antonio Ferres. El color amaranto. Cuentos completos. Gadir Editorial. Madrid 2017