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Entrega del Premio Esther Benítez de Traducción en su décima convocatoria

por Amelia

El pasado viernes 11 de diciembre entregamos en Madrid el Premio Esther Benitez de Traducción, en su décima convocatoria. En el salón de actos del Museo ABC abrieron el encuentro Manuel Rico, presidente de ACE, y Carlos Fortea, presidente de la sección autónoma de traductores.

Recordamos a Esther Benítez en una mesa redonda presentada por Isabel García Adánez, ganadora del primer certamen, en la que participaron José Luis López Muñoz y Miguel Sáenz, miembro de la Real Academia de la Lengua Española, que nos ofrecieron un retrato del aspecto humano, profesional y reivindicativo de Esther, que completó el que nos hizo su hijo Mauro, impagable para aquellos que no tuvimos la fortuna de conocerla. La historia, en definitiva, del crecimiento de una profesión y del nacimiento de una asociación que ha llegado a ser lo que es hoy gracias a los esfuerzos y al oficio de muchos.

Manuel Rico y Carlos Fortea en la apertura del acto de entrega del Premio Esther Benítez, X Edición

Manuel Rico, presidentet de ACE y Carlos Fortea, presidente de la ACE Traductores, en la apertura del acto de entrega del Premio Esther Benítez, X Edición

Posteriormente asistimos a la lectura de una breve selección de textos traducidos por Esther Benítez a cargo de Alberto Sesmero y Carolina Smith, y de otra selección de fragmentos de las traducciones galardonadas en el curso de estos diez años de celebración, bien a cargo de sus autores –si estaban presentes– o a través del vídeo o de las cartas enviadas por ellos.

Esther Benítez (Ferrol, A Coruña, 1937-Madrid, 2001) fue la traductora de diversos autores italianos (Calvino, Pavese, Manzoni o Maupassant) y franceses, entre los que cabe citar la serie El pequeño Nicolás de Sempé y Goscinny. En 1978 recibió el premio Fray Luis de León por su traducción de Nuestros antepasados, de Italo Calvino, y en 1992 el Premio Nacional de Traducción por el conjunto de su obra.

Han recibido el premio que lleva su nombre, en 2014: José Luis López Muñoz por Sensatez y Sentimiento, de Jane Austen; en 2013 el premio recayó ex aequo en las traducciones de La señora Bovary, de Gustave Flaubert, a cargo de María Teresa Gallego Urrutia, y La pequeña Dorrit, de Charles Dickens, que realizaron a cuatro manos Carmen Francí e Ismael Attrache. En 2012 recibió el premio Gabriel Hormaechea por Gargantúa y Pantagruel, de François Rabelais, y en 2011 otra traducción a cuatro manos: la realizada por Montserrat Gurguí y Hernán Sabaté, de Sangre vagabunda, de James Ellroy. Un recuerdo cariñoso para ambos, tristemente fallecidos ya. En 2010 el premio correspondió a Daniel Najmías, por París Francia, de Gertrude Stein, y en 2009, también ex a quo, lo ganaron Pedro Pérez Prieto, por Los sonetos de William Shakespeare y Jesús Zulaika Goikoetxea, por La casa de los encuentros, de Martin Amis. No todas las traducciones ganadoras han sido al castellano: las traducciones a otras lenguas españolas pueden igualmente optar al premio, en virtud de las bases. En 2008 se hizo con el galardón la traducción al catalán que Dolors Udina realizó de Diari d’un mal any, de John Maxwell Coetzee. Nos gustan las traducciones a cuatro manos: en 2007 Isabel Ferrer y Carlos Milla, autores de la traducción de La gran marcha, de E. L. Doctorow, se hicieron con la segunda edición del premio. En la primera convocatoria, celebrada en el año 2006, lo ganó Isabel García Adánez, por su traducción de La montaña mágica, de Thomas Mann. Aparecen el las fotos, de izquierda a derecha y de arriba abajo, Isabel García Adánez, Pedro Pérez Prieto, Gabriel Hormaechea, Dolors Udina (en imagen de vídeo), Celia Filipetto, Carmen Francí e Ismael Attrache y, durante la mesa redonda, Miguel Sáenz y José Luis López Muñoz.

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Y por último, pero no menos importante, cerramos el acto con la entrega del premio a la ganadora de la presente convocatoria, que recayó en Celia Filipetto por su traducción de Las deudas del cuerpo. Tercera entrega de la famosa tetralogía de Elena Ferrante que tantos éxitos está cosechando, es una muestra más de la importancia de la labor de los traductores, de su contribución a la difusión de la literatura en otras lenguas y también a la industria editorial española, que publica un nutrido porcentaje de traducciones.

Enhorabuena a Celia Filipetto por este merecido premio. Quedan unos cuantos golpes de tecla y clics de ratón para el próximo.

 

 

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